Hay cosas que están destinadas a verse solamente una vez en la vida y creo que el concierto de Rush, la noche del 18 de junio en el Palacio de los Deportes, es una de ellas.
11 años después de su última presentación en 2015, aún con el legendario Neil Peart, fallecido cinco años después a causa de un glioblastoma, parecía imposible volver a ver a los canadienses en directo. Pero algunos milagros ocurren.
